El
mundo entero se ha estremecido a causa del surgimiento de un nuevo coronavirus,
el Covid – 19, variante de otra cepa mortal, la del SARS, síndrome respiratorio
agudo grave, el cual surgió en febrero del 2003 en Asia, afectando a 8.098
personas de las cuales murieron 774 personas. Según la Organización Mundial de
la Salud, el total de caso contagiados con el Covid-19 asciende a 537.042
personas en todo el mundo, en sólo Estados Unidos van 82.000 casos y en
Colombia llegamos a los 491 casos.
No
es para nada comparable la afectación del SARS frente a la afectación actual del
Covis-19. Estamos frente a la pandemia más agresiva de la historia de la
humanidad. La velocidad de la propagación de la enfermedad o del virus es
superior a las demás pandemias presentadas en tiempos anteriores. El
surgimiento de este virus ha suscitado múltiples especulaciones, dada la
vertiginosa velocidad de su aparición, después de que, en Nueva York, expertos
en el tema hicieran un simulacro de una pandemia, que resulto idéntica a la que
vivimos hoy.
El
18 de octubre de 2019 se llevó a cabo en Nueva York este simulacro, donde participaron
15 expertos y 130 invitados, a dicha reunión se le llamó Evento 201, convocado
por la Universidad Johns Hopkins, - por medio del Centro para la Seguridad de
la Salud, al cual pertenecen Bloomberg y Soros-; el Foro Económico Mundial y la
Fundación Bill y Melinda Gates.
Lo
preocupante y alarmante de este tema es que en el evento 201, el simulacro
realizado coincide con el Covid-19, sólo difiere en el mapa de la propagación,
se decía que se iniciaría en las granjas porcícolas de Brasil, por contagio de murciélagos
a los cerdos y éstos a las personas en los barrios de bajos ingresos y
densamente poblados de las grandes ciudades de Sudamérica, de allí pasaría a
Portugal, Estados Unidos, China y después al mundo. Como sabemos el virus se
propagó fue desde China y no desde Brasil. El simulacro terminaría con 65
millones de muertes en 18 meses.
A
este evento, como se puede observar, lo lideraron en especial hombres de
negocios, de gobiernos y de la salud pública, expertos y de la elite mundial,
cuyas conclusiones y recomendaciones finales priorizan el cubrimiento del
impacto económico sobre lo social. Es decir, primero los negocios, después las
personas. No se podría esperar menos, con hombres de la talla de George Soros,
que “Puede ser más peligroso que una bomba
nuclear. Actúa desde la sombra con determinación, usando su dinero y poder para
manipular la economía y la política. Un misil nuclear puede destruir una
ciudad, pero George Soros puede destruir nuestro estilo de vida”. Con estas
palabras el autor de The new Reagan Revoluton, Jim
Denney, lo
describe muy claramente.
Por otro lado,
ante la afectación inminente de la economía mundial, la presidente del Banco
Central Europeo, Christine Lagarde, manifestó sin anestesia que las personas
estaban viviendo mucho tiempo y por el lado de la ONU, existe preocupación por la
afirmación de una supuesta sobre población de la tierra, de parte de la
secretaria ejecutiva Christiana Figueres.
Los resultados
asombrosos del simulacro del evento 201, los pensamientos expuestos por los directivos del Banco Central
Europeo y de la ONU, aunado a las múltiples advertencias por parte del magnate
Bill Gates desde el 2015, sobre la necesidad de más inversiones en
investigación para la salud, para prevenir una posible pandemia, las cuales
fueron ignoradas por los organismos de salud mundial y por los diferentes
gobiernos, dejan una profunda preocupación sobre las políticas futuras que
estos personajes puedan determinar, ya que han hablado hasta de reducir la
población mundial considerablemente.
Difícil saber
que nos espera como humanidad, ante las acciones que verdaderamente estén
llevando a cabo estos personajes, no sabemos cuáles son sus íntimos
pensamientos y las conspiraciones que en secreto maquinan. Esto me remite al
texto bíblico de Salmos 64:2 que dice “Escóndeme del consejo secreto de los
malignos. De la conspiración de los que hacen iniquidad” el versículo 3: “Que
afilan como espada su lengua, Lanzan cual saeta suya, palabra amarga” y el 7: “Más
Dios los herirá con saeta; De repente serán sus plagas”. ¡Amén!
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