El gobierno de un país con estas condiciones no
puede estar pensando en reformas facilistas, impulsadas por los grandes
empresarios. El gobierno no puede estar pensando en solo bajar y subir
impuestos y menos bajarlo a las empresas y subirlo a las personas de bajos
ingresos. Insistir en que esta formula genera mayor empleo y más inversión,
raya ya en lo ridículo. Ahí están las experiencias del pasado, se despojó a la
clase media y baja de muchas prebendas laborales, derechos adquiridos, se
bajaron impuestos y se aumentaron las exenciones a las empresas y no se generó
mayor empleo ni se aumentó la inversión.
Una reforma tributaria en Colombia debe ser de
avanzada. Bajar los gastos por impuestos a las grandes empresas sí, pero que
esa reducción no sea una sencilla y simple baja de tarifa. La reforma debe
impulsar la productividad de las empresas, que esa porción de impuesto que se
pretende bajar sea vía deducción tributaria por inversión en tecnología
comprobable, que genere mayor productividad, lo cual incrementará la producción
y por ende la mayor comercialización de los productos generará mayores ingresos
a las empresas y a sus dueños. Así, solo así se puede garantizar una mayor
producción de las empresas y por ahí mismo nuevos puestos de trabajo.
La reducción del gasto por impuesto de las
empresas medianas y pequeñas, podría ser la opción anterior o una tasa impositiva
diferencial, para las pequeñas una mayor reducción, para las medianas una menor
reducción y para las nuevas empresas asignarles una tasa de impuestos menor que
las de las pequeñas empresas para promocionar la creación de nuevas empresas y la
formalización de muchos negocios que componen el mercado informal
Si la reforma se hace como la planteó el
ministro, el ahorro en impuesto de las empresas, se convierte en mayores
dividendos o participaciones de los empresarios y éstos en gastos de consumo
personal. Por ningún lado se garantizaría que ese ahorro en impuesto sea
invertido y que esa inversión genere más empleos. Esto es engañarse así mismo o
solo pagarles el favor a los gremios por el apoyo electoral recibido.
De todas formas, habrá un hueco fiscal que hay
que cubrir y no debe ser gravando cada vez sueldos e ingresos más bajos, ni
aplicando el IVA a lo productos que componen la canasta familiar, con la
promesa de devolverlo a las personas de bajos ingresos. Sabe el ministro que
estas personas no van a gestionar la devolución de ese IVA pagado, no tienen
ellos la preparación ni la disposición de adelantar ningún trámite al respecto
y que ese IVA quedará en manos de las empresas. ¡Esto es un vil atropello!
La evasión fiscal en Colombia es supremamente
preocupante, pocas son las medidas que se adoptan para controlarla. El gobierno
anterior implementó la facturación electrónica y éste ha sido un gran paso.
Indudablemente a la reforma que se haga hay que impregnarle una gran dosis de
tecnología de avanzada, que permita consolidar un proceso tributario más
seguro, con menos permeabilidad, pues la evasión es de proporciones gigantes,
por esto no es entendible que la evasión de impuestos no sea un delito. La DIAN
debe crear un bloque de búsqueda de evasores, no conformarse con revisiones
aleatorias que no han sido efectivas. Se debe resaltar aún más la labor del
Contador Público, para que se convierta en el primer filtro de todo el proceso
de revisión y conformen los bloques de búsqueda.
Con un efectivo control a la evasión, se
recaudarán los recursos para tapar el hueco fiscal, sin necesidad de afectar
mas a las personas de bajos ingresos. Hay que acabar con el dicho de que para
qué pagar si se roban todo, tomando medidas anticorrupción, porque la
corrupción en el manejo del erario es de las causas que más genera evasión
fiscal. Si los impuestos se vieran en obras, salud y educación, en menos
pobreza, la evasión no fuera de esas proporciones.
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