El gobierno colombiano pretendiendo
disfrazar, la consabida reforma tributaria que todos los nuevos gobiernos
promueven para la consecución de los recursos necesarios para financiar los
gastos e inversión del estado ha denominado Ley de financiamiento a su simple,
sencilla y reiterativa reforma tributaria, a la cual nos tienen acostumbrados
los nuevos mandatarios. Lejos, muy lejos quedó la tan anhelada reforma
tributaria estructural, aquella concebida en el largo plazo que permita no solo
a este gobierno, sino a los futuros, la estabilidad necesaria para el fondeo de
los recursos que apoyen el crecimiento del estado colombiano.
Nuevamente la columna
vertebral de dicha reforma se apalanca en el establecimiento del cobro del IVA
a la gran mayoría de los productos que componen la canasta familiar. El proyecto
de reforma tributaria tiene como objetivo recaudar $19,4 billones, de los
cuales $11,3 billones provienen de la ampliación de la base tributaria a la
canasta familiar (Arroz, frijol, huevos, leche, queso, carne, papa, harina pan,
pollo y otros), es decir casi el 58,25% del total proyectado.
Adicionalmente el proyecto
contempla la consecución del resto de los recursos, por medio del impuesto de
renta a las personas naturales $1,7 billones; impuesto al patrimonio superior a
$3.000 millones de las personas naturales $1,5 billones; venta de activos no
estratégicos para la nación $2,3 billones; mecanismos de compensación para los
más vulnerables $2,3 billones; normalización tributaria, gestión, fiscalización
y modernización de la Dian $1,6 billones; perspectiva de mejores precio del
petróleo $1,1 billones y dentro del mismo proyecto planea reducir gastos por
austeridad del gasto -$1,2 billones.
Es inconcebible que la
estructura del proyecto de reforma tributaria no contemple un mayor compromiso
con la modernización de la Dian, en busca de evitar la evasión y elusión
fiscal, la cual se cree que supera los 40 billones, como tampoco es fuerte el
compromiso de austeridad del estado en el gasto ni en combatir la corrupción
que desangra al estado en aproximadamente $45 billones. Son muchos los frentes
donde se puede trabajar para aumentar los recaudos, sin embargo, el gobierno
enfiló toda su artillería gravando más del 80% de los productos de la canasta
familiar. Estamos años luz de países como Chile, México y Australia que con
importantes inversiones en sus sistemas tributarios lograron incrementar los
recaudos aproximadamente en un 5% de su PIB, que, en Colombia, serían aproximadamente
$50 billones.
Al parecer el gobierno cree
que, con la sola entrada en vigencia de la facturación electrónica, va a
controlar los recaudos, ésta es una buena herramienta, pero debe funcionar y
para esto se requiere una fuerte inversión tecnológica, una fuerte renovación y
ampliación del personal, para intensificar la fiscalización y así de esta
manera aumentar considerablemente los recaudos tributarios y por último se debe
implementar desde ya las medidas penales para castigar la evasión. De esto se
habla mucho, pero no se observan avances significativos y en este proyecto de
reforma tampoco se lee ningún adelanto al respecto.
Lo más grave de esta reforma
tributaria es que la clase media es la que más mal librada sale. Por un lado,
es la más afectada con el gravamen del IVA a la canasta familiar, pues a los
estratos 1,2 y 3 supuestamente les van a devolver el IVA que paguen. De los
$11,3 billones que se planean recaudar devolverían $2,3 billones, no es claro
aún como será esa devolución, si es que realmente lo devuelven. Así que la
clase media es la que absorbe una gran cantidad de los $9 billones que le
quedan al estado. En cambio, la clase alta, los de altos ingresos, compensan el
poco IVA que paguen con la reducción de 1 y 2 puntos al IVA general y con la
reducción de las tarifas de impuestos de sus empresas.
Así que quedamos en manos del
congreso de la república, quienes supuestamente fueron elegidos para defender
los intereses de las comunidades, pero las esperanzas son mínimas, les acaban
de asignar el 20% del presupuesto dique para inversión en las regiones, lo que
antes llamaban mermelada y de esta manera ya están hipotecados con el gobierno
y le darán la manito anudándole con la aprobacioncita del proyectico. ¡Ojalá me
equivoque!
No hay comentarios:
Publicar un comentario