Es triste que la ciudadanía de un país tenga
que ser consultada sobre sí está de acuerdo o no con los actos de corrupción de
sus gobernantes, pese a que dichos actos las tienen sumidas en la pobreza
absoluta, entre los de mayor desigualdad social y en una de las menos educadas
del mundo. Y lo que es peor y difícil asimilar es que dicha consulta tenga
muchos opositores, especialmente columnistas de opinión.
La consulta anti corrupción es una decisión ciudadana
y como toda iniciativa popular, siempre habrá unos promotores, que son solo
eso, organizadores, pero la consulta en sí no tiene dueño, ni tiene restitución
de dinero por votos, como algunos desinforman; y precisamente para evitar que
la misma fuese utilizada para lograr beneficios políticos, el congreso en pleno
aplazó su aprobación para después de las elecciones..
La corrupción en Colombia supera los $55
billones anuales y si bien la consulta no contempla todos los frentes de
corrupción existentes, los siete puntos aprobados para consultar a los
ciudadanos, de una u otra manera aliviarán esta pesada y vergonzosa carga,
arrojando excelentes beneficios, por lo que debemos ir a las urnas más de
12.231.314 ciudadanos, la tercera parte del censo electoral. Para que se pueda
aplicar cada mandato de la consulta para ser aprobado requiere de 6.130.000 votos
positivos.
Según se dice la consulta tendrá un costo
aproximado a los $300.000 millones y ya algunos están hablando de que eso es
mucha plata y que algunos puntos de la consulta ya existen en algunas leyes y
por eso dicen que es una consulta engaña bobos o populista. Es cierto que hay muchas
normas jurídicas (estatuto anticorrupción, enriquecimiento ilícito, extinción
de dominio), pero las mismas no se aplican o nunca les falta el articulito que
las vuelve inaplicables. Da grima observar a muchos columnistas oponerse a la
consulta, pero nunca han escrito convocando al congreso a legislar contra la
corrupción, como tampoco han exigido el cumplimiento de las normas que supuestamente
ya existen.
Supongamos un escenario pesimista, que de los
$55 billones que vale la corrupción anualmente se reduzcan por estos mandatos solo
un 10%, tendríamos un ahorro anual por $5,5 billones, lo cual cubre ampliamente
los costos de la consulta. Más aún si traemos a valor presente ese ahorro anual
en un lapso estimado solo de 5 años, los beneficios generados superan
considerablemente los gastos que genera la consulta.
El punto 1 referente a la reducción
de salarios a los congresistas y altos funcionarios, si bien no está
relacionado directamente con la corrupción, el nuevo salario propuesto está
dentro del promedio de salarios de los países de la región, por lo cual se
justifica su reducción. No es cierto tampoco que afecte los salarios de los fiscales,
jueces, maestros, policías y mucho menos a los pensionados. Tampoco es cierto
que por ganar menos vayan a robar más, pues los protagonistas de los mayores
escándalos de corrupción ya eran millonarios, así que no robaban por necesidad,
sino por ambición. En este punto se produce un ahorro importante que al sumarlo
al cálculo efectuado anteriormente se incrementan los beneficios.
El punto 2, es un anhelo del pueblo
colombiano, quitar el beneficio de cárcel especial a los corruptos y
prohibirles contratar con el estado. Esta es una medida que indudablemente
generará un ahorro importante, ya que los gobernantes, contratistas y demás
afrontarán penas en las cárceles sin ningún beneficio, además que no podrán
contratar más con el estado. Esto los hará abstenerse de continuar robándole al
país.
En el punto 3, contratación
transparente con pliegos tipo en todo el país, tal cual como existe para
infraestructura. Esta medida permite que la evaluación de los pliegos de los
proyectos de obra se facilite al cotejarlos con modelos predefinidos y esto conllevaría
a la evaluación homogénea de las propuestas.
El punto 4, presupuestos públicos
con participación ciudadana a través de audiencias públicas, busca que la
ciudadanía sea realmente tenida en cuenta a la hora de elaborar el presupuesto
y de esta manera contemplar en el mismo, las reales necesidades de las
comunidades. Algunos dicen que los puntos 2,3 y 4 ya existen en el estatuto
anticorrupción y otras leyes, sin embargo no se aplican, lo cual resalta mucho
más la necesidad de impregnarle a estos procesos la voluntad popular para
motivar aún más su estricta aplicación.
Los puntos 5,6 y 7 si bien no
tienen relación directa con los actos de corrupción, son medidas que coadyuvan
a la transparencia de los procesos de gestión y contratación. La rendición de
cuentas son pocos los congresistas que lo hacen, tampoco todos publican
voluntariamente sus declaraciones de renta, ahora sería obligatorio y es una
buena medida que no se atornillen en el poder y tengan límite máximo de 3 períodos
en corporaciones pública.
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