Pasadas las elecciones corporativas ahora lo
que se observa en el panorama político, es una fuerte influencia de las
encuestas que tratan de estimular en la mente del electorado una marcada superioridad
potencializando al candidato Iván Duque, congelando la aspiración de Gustavo
Petro, colocándole un techo a sus intenciones y desinflando la candidatura de
Germán Vargas Lleras, buscando favorecer las aspiraciones de Duque e impulsar
su triunfo en primera vuelta.
Según experiencias pasadas en el país y en
otros países las encuestas han terminado no teniendo la razón, casos recientes el
triunfo de Uribe sobre Serpa, los resultados del plebiscito y este año en las
elecciones presidenciales en Costa Rica donde las encuestas daban como ganador
al periodista y cantante cristiano Fabricio Alvarado Muñoz, terminó perdiendo
con el periodista, escritor y politólogo Carlos Alvarado Quesada quien obtuvo
más del 60% de la votación. En Costa Rica por primera vez el bipartidismo
tradicional, existente desde la vigencia de la segunda República se queda por
fuera de la segunda vuelta. Se dará esto en Colombia?
Las intenciones malsanas de las encuestadoras
y sus contratantes indudablemente han logrado en parte su propósito,
aparentemente la contienda se ha reducido a estos tres candidatos, dando lugar
a un triángulo electoral que sin lugar a dudas no se mantendrá como lo han
definido según sus cálculos tendenciosos. El inicio de los debates
presidenciales marcará sin duda la tendencia final, dependiendo de los
resultados de los candidatos. En el debate de Teleantioquia y Semana se observó
claramente dos posiciones definidas, la política tradicional en cabeza de
Vargas y Duque y un nuevo enfoque de la política en cabeza de Gustavo Petro y
Sergio Fajardo.
A partir de este debate el triángulo político
armado por las encuestadoras comenzó a transformarse, porque el orden buscado
por las mismas al parecer no se mantendrá, las propuestas no tradicionales de
Sergio Fajardo lo metieron a la pelea, a Gustavo Petro lo descongelaron y
Vargas Lleras logró superar a Duque, quedando totalmente desconfigurado el
triángulo inicial, que nos quisieron infundir. En el debate en la Universidad
del Norte se afianzó cada candidato en su posición, confirmándose la
desfiguración de dicho triángulo.
Sin duda los próximos debates y la plaza
pública serán definitivos para quienes desean llegar a la presidencia. Sin
conocer estos resultados y arriesgando equivocarme me atrevo a pronosticar
escenarios de segunda vuelta. Entre Gustavo Petro y Sergio Fajardo llega a
segunda vuelta y gana quien más logre seducir el voto de opinión y el voto de
los abstencionistas. Si el abstencionismo que ha sido superior al 55% se reduce
notoriamente, quien conquiste de los dos esos votos será el próximo presidente.
Mi opción personal es Gustavo Petro por su clara independencia.
Lo anterior en razón a que en Colombia
históricamente el promedio de participación electoral ha sido inferior al 45% y
gran parte de este electorado está conformado por electores que tienen un
puesto de trabajo público o privado otorgado por un político o por un
empresario financiador de un político, o tienen compromisos o deben favores o
están complaciendo a un amigo o a un familiar a quien le han dado un puesto de
trabajo o un contrato. Es el llamado voto cautivo o voto amarrado. Este es el
voto que más daño le hace al país, es el fuerte de los políticos tradicionales,
de los caciques electorales. Existe también el voto comprado en efectivo o en
especie, aberrante caso pero no alcanza los niveles del voto amarrado. Este
electorado fortalece las candidaturas de Vargas y Duque, por esta razón si no
aumenta significativamente la participación electoral, uno de estos dos
candidatos será el presidente.
Entre Vargas y Duque ganará quien tenga la
mayor capacidad de jalonar congresistas, dueños de los votos cautivos o
amarrados. La compra de votos en elecciones presidenciales es mínima. Estos dos
candidatos llegarían con propuestas antagónicas, las de Duque de hacer trizas
los acuerdos de paz con las Farc y de eliminar las cortes y las de Vargas Lleras
de respetar los acuerdos de paz con las Farc y mantener las cortes, se
vislumbra nuevamente una contienda entre los defensores del acuerdo de paz y
los que quieren hacerlo trizas. En una segunda vuelta así, sin duda
MejorVargasLleras
Es una lástima que el voto en blanco en
segunda vuelta no tenga ningún efecto, urge modificar esto en una reforma
constitucional, ya que el voto cautivo,
amarrado y el comprado no surge de una decisión libre y espontánea del elector.
Por esta razón los abstencionistas son los protagonistas más importantes en las
elecciones, pues con su silencio terminan permitiendo que ganen los
beneficiarios de los votos cautivos, amarrados y comprados. Todos a votar,
salvemos al país de volver a la guerra con las FARC, de la corrupción y de una
posible dictadura al eliminar las cortes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario