A menudo observo a
algunos de vosotros descalificar a otros que no pertenecen a tu congregación. A
evangélicos descalificando católicos y a católicos descalificando evangélicos y
así mismo con otras denominaciones. Acaso no seguimos una misma Palabra, un
mismo Dios y un mismo Espíritu?
No acompaño
posiciones como estas, inclusive tampoco comparto que se descalifiquen a
quienes dicen ser ateos, pues Dios nos dice en Juan 13:35 que: “En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los
otros”. De manera que para Jesús un
discípulo suyo será aquel que ama y obras de amor las puede hacer perfectamente
un ateo. Muchas veces hay ateos que actúan con más amor al prójimo que muchos cristianos,
por tanto en vez de discriminarlo evangelízalo, esa es tu tarea en la tierra.
Es salvo no solo
aquel que a toda hora y a todo momento menciona el nombre de Dios pidiendo
algo, o aquel que nunca se pierde una misa o un culto o servicio. En Mateo 7:21
Jesús nos dice: No todo aquel que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de
los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.
Muchos que no se pierden una misa o un servicio y abrazan “amorosamente” en la
iglesia a sus hermanos de fe, en sus casas son unos ogros con su familia, con sus
propios hijos.
Hoy en tiempos
de política, han vuelto los cantos de la descalificación y casi que de la
condenación. Al candidato Gustavo Petro por no ser el preferido de algunos de
este tipo de cristianos, categóricamente lo descalifican argumentando de forma
falaz que es ateo, cayendo en la mentira y en la injuria, pecados tan graves
como el ateísmo, pues sabemos que el único pecado superior a los demás y que no
tiene perdón es la blasfemia contra el Espíritu. Los demás pecados son
perdonables. Si Dios perdona a los ateos, tú por qué los condenas?
Primero caen en
la mentira e injuria porque Petro ha confesado en muchas ocasiones ser Católico
y practicar el cristianismo, miren el vídeo. Segundo su
programa de gobierno está repleto de propuestas cargadas de beneficios para los
más pobres, educación superior gratuita, fácil acceso a salud preventiva y mínimo
vital de agua; y de amor por la naturaleza al proponer combatir los efectos del
cambio climático y proteger nuestra fauna. De manera que con su programa de
gobierno demuestra su profundo interés por mejorar la calidad de vida de los
más necesitados, esto es amor por su prójimo y en especial por el más
necesitado, segundo mandamiento de Dios en importancia.
Es más bien sectarismo
político o politiquería lo que practican cristianos como estos, gracias a Dios
son pocos, tratan de influir para ganar con engaños adeptos para su candidato, cayendo
en la politiquería, la cual no es más que mentiras, sabotaje, odios, rencores,
hipocresía, difamación, envidia y demás pecados capitales.
Así que colegas
de la fe, más evangelización y menos politiquería.
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