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viernes, 11 de mayo de 2018

A los colegas de la fe:


A menudo observo a algunos de vosotros descalificar a otros que no pertenecen a tu congregación. A evangélicos descalificando católicos y a católicos descalificando evangélicos y así mismo con otras denominaciones. Acaso no seguimos una misma Palabra, un mismo Dios y un mismo Espíritu?

No acompaño posiciones como estas, inclusive tampoco comparto que se descalifiquen a quienes dicen ser ateos, pues Dios nos dice en Juan 13:35 que: “En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. De manera que para Jesús un discípulo suyo será aquel que ama y obras de amor las puede hacer perfectamente un ateo. Muchas veces hay ateos que actúan con más amor al prójimo que muchos cristianos, por tanto en vez de discriminarlo evangelízalo, esa es tu tarea en la tierra.

Es salvo no solo aquel que a toda hora y a todo momento menciona el nombre de Dios pidiendo algo, o aquel que nunca se pierde una misa o un culto o servicio. En Mateo 7:21 Jesús nos dice: No todo aquel que me dice Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos que no se pierden una misa o un servicio y abrazan “amorosamente” en la iglesia a sus hermanos de fe, en sus casas son unos ogros con su familia, con sus propios hijos.

Hoy en tiempos de política, han vuelto los cantos de la descalificación y casi que de la condenación. Al candidato Gustavo Petro por no ser el preferido de algunos de este tipo de cristianos, categóricamente lo descalifican argumentando de forma falaz que es ateo, cayendo en la mentira y en la injuria, pecados tan graves como el ateísmo, pues sabemos que el único pecado superior a los demás y que no tiene perdón es la blasfemia contra el Espíritu. Los demás pecados son perdonables. Si Dios perdona a los ateos, tú por qué los condenas?

Primero caen en la mentira e injuria porque Petro ha confesado en muchas ocasiones ser Católico y practicar el cristianismo, miren el vídeo. Segundo su programa de gobierno está repleto de propuestas cargadas de beneficios para los más pobres, educación superior gratuita, fácil acceso a salud preventiva y mínimo vital de agua; y de amor por la naturaleza al proponer combatir los efectos del cambio climático y proteger nuestra fauna. De manera que con su programa de gobierno demuestra su profundo interés por mejorar la calidad de vida de los más necesitados, esto es amor por su prójimo y en especial por el más necesitado, segundo mandamiento de Dios en importancia.

Es más bien sectarismo político o politiquería lo que practican cristianos como estos, gracias a Dios son pocos, tratan de influir para ganar con engaños adeptos para su candidato, cayendo en la politiquería, la cual no es más que mentiras, sabotaje, odios, rencores, hipocresía, difamación, envidia y demás pecados capitales.

Así que colegas de la fe, más evangelización y menos politiquería.

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