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viernes, 30 de septiembre de 2016

EL SI EN EL PLEBISCITO

Por el SI me motiva el más fuerte deseo y la esperanza de mejores tiempos para las nuevas generaciones. Nuestro pasado ha estado marcado por fuertes hechos violentos que datan desde hace más de 56 años, ni siquiera para esa fecha muchos cincuentones no habíamos aún nacido. Soy consciente que el fin de este conflicto no es la paz plena, pues existen otros actores violentos y no violentos que seguirán perturbando el orden.

El factor no violento que más daños le ha hecho al país es la corrupción de nuestros gobernantes. Los dineros públicos para la salud, la educación, saneamiento básico y demás necesidades primarias son robados vergonzosamente por los gobernantes de turnos en las alcaldías, gobernaciones y en los demás cargos públicos que manejan recursos del erario, a través de la contratación pública. Este mal, ha ocasionado más muertes y daños al país que el causado por la insurgencia guerrillera en general, por el propio narcotráfico y que el causado por el paramilitarismo.

Los otros factores de perturbación que seguirán y no permitirán una PAZ más amplia, son el ELN, las bandas criminales, el narcotráfico, el paramilitarismo y la delincuencia común, pero de ganar el SI, tendremos un factor de conflicto menos, las FARC, el grupo guerrillero más antiguo y sangriento. Desde 1958 hasta la fecha el conflicto armado ha dejado alrededor de 250.000 muertes, de los cuales aproximadamente el 80% son civiles campesinos pobres de nuestros pueblos y veredas.

Es inaudito que algunas personas conociendo estas cifras, desconozcan que en Colombia hay conflicto armado. Claro, desde las comodidades de las medianas y grandes ciudades es fácil decirlo, pues no son ellos  los que han vivido el terror de la guerra. En Montelíbano mi pueblo natal por ejemplo, nunca hubo una toma ni un enfrentamiento, por esto tal vez algunos son indiferentes, pues no lo vivieron en carne propia, pero sí se sintió, fueron muchas los cadáveres que llegaron al puerto por el río, producto de los enfrentamientos en Juan José, Tierradentro, Pica pica y demás veredas y corregimientos. Al igual hay muchos ingratos recuerdos de la presencia paramilitar.  Así mismo, debió ocurrir en muchos pueblos.

Al igual que muchos colombianos también hubiera querido que la plana mayor de las FARC se entregara y pagaran cárcel, sin ningún tipo de concesión, pero como es costumbre en este tipo de negociaciones, corresponde a los gobiernos ceder en sus pretensiones para lograr acuerdos que conduzcan a la desmovilización y desarme de los guerrilleros, sometiéndose a una justicia transicional, la cual ya se ha aplicado exitosamente aquí en Colombia, como en el caso del M19 y en muchos otros acuerdos de paz exitosos del mundo.

Lo que llaman Castro chavismo es una invención sin pie ni cabeza. En Colombia la izquierda ha sido gobiernista y como tal cada 4 años después de la elecciones se funge con los partidos tradicionales, limitándose sólo a una débil oposición y cuando han gobernado como el Polo Democrático en Bogotá, no se ha visto la diferencia con los otros alcaldes, hasta ahora han sido sólo más de lo mismo, corrupción sin misericordia.


Por otro lado muy hábilmente se ha querido inyectar temor en los cristianos, buscando apoyo para el no, diciendo que los acuerdos esconden algo tenebroso, pero los creyentes que en Colombia somos la mayoría, sabemos que Dios es amor y nos llama a darnos amor mutuamente, por esto en Proverbios 28:13 Dios nos dice: “Quien encubre su pecado jamás prosperará; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón” y en Lucas 6:37 nos recalca: “No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen, y se les perdonará”. Hay en estas palabras un mandato claro al cual como cristianos nos acogemos, oh Dios, porque tuyos son los cielos y los cielos de los cielos, la tierra y todas las cosas que hay en ella. Por esto perdonemos y digamos SI en el plebiscito. 

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