Por el SI me motiva el más fuerte deseo y la
esperanza de mejores tiempos para las nuevas generaciones. Nuestro pasado ha
estado marcado por fuertes hechos violentos que datan desde hace más de 56
años, ni siquiera para esa fecha muchos cincuentones no habíamos aún nacido.
Soy consciente que el fin de este conflicto no es la paz plena, pues existen
otros actores violentos y no violentos que seguirán perturbando el orden.
El factor no violento que más daños le ha
hecho al país es la corrupción de nuestros gobernantes. Los dineros públicos
para la salud, la educación, saneamiento básico y demás necesidades primarias
son robados vergonzosamente por los gobernantes de turnos en las alcaldías,
gobernaciones y en los demás cargos públicos que manejan recursos del erario, a
través de la contratación pública. Este mal, ha ocasionado más muertes y daños
al país que el causado por la insurgencia guerrillera en general, por el propio
narcotráfico y que el causado por el paramilitarismo.
Los otros factores de perturbación que
seguirán y no permitirán una PAZ más amplia, son el ELN, las bandas criminales,
el narcotráfico, el paramilitarismo y la delincuencia común, pero de ganar el
SI, tendremos un factor de conflicto menos, las FARC, el grupo guerrillero más
antiguo y sangriento. Desde 1958 hasta la fecha el conflicto armado ha dejado
alrededor de 250.000 muertes, de los cuales aproximadamente el 80% son civiles
campesinos pobres de nuestros pueblos y veredas.
Es inaudito que algunas personas conociendo
estas cifras, desconozcan que en Colombia hay conflicto armado. Claro, desde
las comodidades de las medianas y grandes ciudades es fácil decirlo, pues no
son ellos los que han vivido el terror
de la guerra. En Montelíbano mi pueblo natal por ejemplo, nunca hubo una toma
ni un enfrentamiento, por esto tal vez algunos son indiferentes, pues no lo
vivieron en carne propia, pero sí se sintió, fueron muchas los cadáveres que
llegaron al puerto por el río, producto de los enfrentamientos en Juan José,
Tierradentro, Pica pica y demás veredas y corregimientos. Al igual hay muchos
ingratos recuerdos de la presencia paramilitar. Así mismo, debió ocurrir en muchos pueblos.
Al igual que muchos colombianos también
hubiera querido que la plana mayor de las FARC se entregara y pagaran cárcel,
sin ningún tipo de concesión, pero como es costumbre en este tipo de
negociaciones, corresponde a los gobiernos ceder en sus pretensiones para
lograr acuerdos que conduzcan a la desmovilización y desarme de los guerrilleros,
sometiéndose a una justicia transicional, la cual ya se ha aplicado
exitosamente aquí en Colombia, como en el caso del M19 y en muchos otros
acuerdos de paz exitosos del mundo.
Lo que llaman Castro chavismo es una
invención sin pie ni cabeza. En Colombia la izquierda ha sido gobiernista y
como tal cada 4 años después de la elecciones se funge con los partidos
tradicionales, limitándose sólo a una débil oposición y cuando han gobernado como
el Polo Democrático en Bogotá, no se ha visto la diferencia con los otros
alcaldes, hasta ahora han sido sólo más de lo mismo, corrupción sin
misericordia.
Por otro lado muy hábilmente se ha querido
inyectar temor en los cristianos, buscando apoyo para el no, diciendo que los
acuerdos esconden algo tenebroso, pero los creyentes que en Colombia somos la
mayoría, sabemos que Dios es amor y nos llama a darnos amor mutuamente, por
esto en Proverbios 28:13 Dios nos dice: “Quien encubre su pecado jamás
prosperará; quien lo confiesa y lo deja, halla perdón” y en Lucas 6:37 nos recalca:
“No juzguen, y no se les juzgará. No condenen, y no se les condenará. Perdonen,
y se les perdonará”. Hay en estas palabras un mandato claro al cual como
cristianos nos acogemos, oh Dios, porque tuyos son los cielos y los cielos de
los cielos, la tierra y todas las cosas que hay en ella. Por esto perdonemos y
digamos SI en el plebiscito.
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