Género
y Sexo. Estas dos palabras tienen a mucha gente confundida, pues creen que se
trata de lo mismo y no es así. El sexo nace con la persona de forma natural, se
es varón o hembra hasta la muerte. El hombre nace varón y muere varón, conserva
su sexualidad, igual la mujer muere hembra. El sexo se refiere a las
características biológicas que entre otras, son comunes a todas las sociedades
y culturas. La sexualidad no cambia por mera decisión de alguien, el orden
natural se mantiene, aún en aquellas personas que se hacen cirugía, pues lo que
le ponen no es natural, no es de Dios.
Desde antaño la mujer fue
discriminada por el hombre, relegada a un segundo plano, hecho que se manifestó
de diversas maneras: Acceso desigual e inadecuado a la
educación y capacitación, Violencia contra las mujeres, Desigualdad en las
estructuras políticas y económicas, en todas las formas de actividad productiva
y en el acceso a los recursos, Disparidad entre mujeres y hombres en el ejercicio
del poder y la toma de decisiones en todos los niveles de autoridad, Persistente
discriminación y violación de los derechos de las niñas, etc.
A raíz
de esto, la mujer se forjó en una lucha incesante por la reivindicación de sus
derechos, buscando su libertad para participar y ser tenida en cuenta, ser
autosuficiente. En 1995 en la cuarta conferencia mundial de la mujer, se
reforzó esta lucha con un nuevo enfoque, considerando las diferentes
oportunidades que tienen los hombres y las mujeres, extendiendo su lucha a un
enfoque de género. Es decir una lucha por lograr más y mejores oportunidades,
es decir una lucha de género, no de sexo.
“El género,
en un sentido amplio, se refiere a «los roles socialmente construidos,
comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como
apropiados para hombres y mujeres”. “Así, en síntesis, el género es una construcción social y no un término destinado
a explicar la separación de roles natural e inherente a la condición biológica
de los sujetos —características anatómico-fisiológicas—, por lo que la analogía
o sinonimia semántica entre los términos
«género» y «sexo» sería errónea”.
Como se puede
observar no es lo mismo sexo que género. El sexo tiene origen biológico,
varón-hembra y esta condición es de por vida y no tiene nada que ver con el
enfoque de género. La lucha de la mujer es una lucha de género, no de sexo, su
lucha es por tener las mismas oportunidades que el hombre, competir de igual a
igual. Así que hablar de identidad sexual no es lo mismo que hablar de
identidad de género, la segunda es más general, tiene que ver con las
preferencias y relaciones sociales e
incluye aspectos no biológicos y la primera tiene que ver con los órganos
sexuales.
Por esta razón
no veo que el enfoque de género afecte el origen biológico natural de la mujer
y el hombre. “La incorporación de un enfoque de género en los
acuerdos de paz alcanzados gira alrededor de ocho ejes temáticos: Acceso y
formalización de la propiedad rural en igualdad de condiciones; garantía de los
derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres y personas con
identidad sexual diversa del sector rural; promoción de la participación de las
mujeres en espacios de representación, toma de decisiones y resolución de
conflictos; medidas de prevención y protección que atiendan los riesgos
específicos de las mujeres; acceso a la verdad, a la justicia y a las
garantías de no repetición; reconocimiento público, no estigmatización y
difusión de la labor realizada por mujeres como sujetas políticas; gestión
institucional para el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres y
movimientos LGTBI para su participación política y social, y sistemas de
información desagregados”.
Por esto no es
entendible el temor que algunos líderes de las iglesias cristianas – católicos
y evangélicos- están infundiendo en sus congregaciones, el enfoque de género no
trata de sexo, ni de identidad sexual, es una posición asumida por las mujeres
para lograr una mayor igualdad de oportunidades con el hombre. El término
“enfoque de género aparece 21 veces en las 297 páginas del acuerdo y siempre se
refiere a la búsqueda de igualdad en las oportunidades y al reconocimiento de
los derechos fundamentales, no sólo de la mujer sino de los niños, indígenas,
negros, población vulnerable y población LGBTI. Y esto es bueno, porque los
derechos fundamentales de estas poblaciones son vulnerados permanentemente.
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