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viernes, 23 de septiembre de 2016

EL ACUERDO DE PAZ Y EL ENFOQUE DE GÉNERO

Género y Sexo. Estas dos palabras tienen a mucha gente confundida, pues creen que se trata de lo mismo y no es así. El sexo nace con la persona de forma natural, se es varón o hembra hasta la muerte. El hombre nace varón y muere varón, conserva su sexualidad, igual la mujer muere hembra. El sexo se refiere a las características biológicas que entre otras, son comunes a todas las sociedades y culturas. La sexualidad no cambia por mera decisión de alguien, el orden natural se mantiene, aún en aquellas personas que se hacen cirugía, pues lo que le ponen no es natural, no es de Dios.

Desde antaño la mujer fue discriminada por el hombre, relegada a un segundo plano, hecho que se manifestó de diversas maneras: Acceso desigual e inadecuado a la educación y capacitación, Violencia contra las mujeres, Desigualdad en las estructuras políticas y económicas, en todas las formas de actividad productiva y en el acceso a los recursos, Disparidad entre mujeres y hombres en el ejercicio del poder y la toma de decisiones en todos los niveles de autoridad, Persistente discriminación y violación de los derechos de las niñas, etc.

A raíz de esto, la mujer se forjó en una lucha incesante por la reivindicación de sus derechos, buscando su libertad para participar y ser tenida en cuenta, ser autosuficiente. En 1995 en la cuarta conferencia mundial de la mujer, se reforzó esta lucha con un nuevo enfoque, considerando las diferentes oportunidades que tienen los hombres y las mujeres, extendiendo su lucha a un enfoque de género. Es decir una lucha por lograr más y mejores oportunidades, es decir una lucha de género, no de sexo.

El género, en un sentido amplio, se refiere a «los roles socialmente construidos, comportamientos, actividades y atributos que una sociedad considera como apropiados para hombres y mujeres”. “Así, en síntesis, el género es una construcción social y no un término destinado a explicar la separación de roles natural e inherente a la condición biológica de los sujetos —características anatómico-fisiológicas—, por lo que la analogía o sinonimia semántica entre los términos «género» y «sexo» sería errónea”.

Como se puede observar no es lo mismo sexo que género. El sexo tiene origen biológico, varón-hembra y esta condición es de por vida y no tiene nada que ver con el enfoque de género. La lucha de la mujer es una lucha de género, no de sexo, su lucha es por tener las mismas oportunidades que el hombre, competir de igual a igual. Así que hablar de identidad sexual no es lo mismo que hablar de identidad de género, la segunda es más general, tiene que ver con las preferencias y  relaciones sociales e incluye aspectos no biológicos y la primera tiene que ver con los órganos sexuales.

Por esta razón no veo que el enfoque de género afecte el origen biológico natural de la mujer y el hombre. “La incorporación de un enfoque de género en los acuerdos de paz alcanzados gira alrededor de ocho ejes temáticos: Acceso y formalización de la propiedad rural en igualdad de condiciones; garantía de los derechos económicos, sociales y culturales de las mujeres y personas con identidad sexual diversa del sector rural; promoción de la participación de las mujeres en espacios de representación, toma de decisiones y resolución de conflictos; medidas de prevención y protección que atiendan los riesgos específicos de las mujeres; acceso a la verdad, a la justicia y  a las garantías de no repetición; reconocimiento público, no estigmatización y difusión de la labor realizada por mujeres como sujetas políticas; gestión institucional para el fortalecimiento de las organizaciones de mujeres y movimientos LGTBI para su participación política y social, y  sistemas de información desagregados”. 

Por esto no es entendible el temor que algunos líderes de las iglesias cristianas – católicos y evangélicos- están infundiendo en sus congregaciones, el enfoque de género no trata de sexo, ni de identidad sexual, es una posición asumida por las mujeres para lograr una mayor igualdad de oportunidades con el hombre. El término “enfoque de género aparece 21 veces en las 297 páginas del acuerdo y siempre se refiere a la búsqueda de igualdad en las oportunidades y al reconocimiento de los derechos fundamentales, no sólo de la mujer sino de los niños, indígenas, negros, población vulnerable y población LGBTI. Y esto es bueno, porque los derechos fundamentales de estas poblaciones son vulnerados permanentemente.


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