Villa Cleme, o Villa Clemen, está ubicado al sur del Municipio de
Montelíbano, es el barrio con mayores riesgos para sus habitantes, producto de
su inapropiada ubicación, ya que no hubo la mínima planificación; no se tuvo en
cuenta que por el sector cruza una red de interconexión eléctrica de alto
voltaje, a la cual debió respetársele su derecho de servidumbre o derecho real que limita el dominio de un predio -una
franja de cerca de 30 metros a lo largo de la red- Ahora falta ver si el
municipio cuando compró también le incluyeron esa zona que era innegociable y
menos para un proyecto de vivienda. Se violó todo lo dictaminado en el PBOT.
Por otro lado, por ese lote también cruza la
red de gas que va de Montelíbano a Caucasia, y tampoco a esta red se le respetó
su derecho de servidumbre, que al menos
son unos doce metros a lo largo de la misma. Dios nos libre de una posible
explosión como ya ha ocurrido en otras zonas del país.
Y para rematar, la quebrada Mucha Jagua
atraviesa el lote de sur a norte con extensas zonas bajas no aptas para
construcción de viviendas, la cual en tiempos de invierno presenta crecientes
que inundan el barrio hasta un metro de altura por varios días, como la última del
año pasado en el mes de octubre, donde se colocaron en riesgos cientos de
familias y se tuvo que evacuar a los niños, presentándose epidemias y cuantiosos
daños materiales. Lo más triste e ignominioso de esta situación es ver a las
primeras damas y gestoras sociales socorriendo a los damnificados no de las
inclemencias de la naturaleza sino de las pésimas administraciones de sus
esposos, ganándose pantallazos televisivos exhibiéndose como personas
dadivosas, condolidas y de buen corazón, sin haber brindado una solución de fondo.
Esta problemática, que fue generada por la
administración de entonces –año 2007-e invisible para las siguientes -2008 a
2015- y a pesar de haber manejado multimillonarios recursos, es inaceptable que
no se hayan adelantado las gestiones para la reubicación del barrio ni se hayan
tomado medidas preventivas para reducir o mitigar los efectos de los distintos
riesgos, tampoco se ha solicitado apoyo al gobierno departamental y nacional,
para evitar en el futuro pérdidas humanas y materiales.
Adicionalmente a las inundaciones, los
habitantes de Villa Cleme, conviven con un riesgo aún mayor, la permanente
exposición a los campos electromagnéticos que producen las Líneas de Alto Voltaje
que por ahí pasan; éste es un enemigo silencioso, de alto poder dañino para la
salud, pero no se siente ni se escucha; y qué decir del riesgo sobre el cual
descansa el barrio: Una red de gas domiciliar en 4 pulgadas, riesgo de alto
poder destructivo.
Posiblemente se vea exagerada esta
comparación, pero si a todos los riesgos mencionados, tanto naturales como
antrópicos, le sumamos la fragilidad socioeconómica de sus habitantes, los
problemas de hacinamiento, problemas de orden público, la falta de alcantarillado,
la falta de agua potable, la desidia de las administraciones y la delincuencia
común, no es difícil recordar la desaparecida ciudad de Pompeya.
Quizá hoy hay una luz en el camino, y Dios
permita que así sea, al parecer la actual administración municipal ha puesto
los ojos en el sufrido barrio Villa Cleme y es consciente de los riesgos a los
cuales están sometidos sus habitantes. Ahora solo falta que la voluntad
política expresada se convierta en soluciones definitivas para nuestros
hermanos del barrio. Lo ideal sin ninguna duda sería su reubicación a una zona
de características aptas para planes de vivienda, para que sus gentes por fin
puedan dormir tranquilos. A esto debe apuntarle la administración municipal.
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