Muy bueno sería que la campaña presidencial
se desarrollará en el ámbito de las ideas y las propuestas. Ojalá quedarán
atrás las artimañas del miedo, los improperios, las descalificaciones, las
injurias y las mentiras, muy comunes en las pasadas y en lo que va de estas
elecciones, no sólo presidenciales, sino también de alcaldes y gobernadores. En
esta oportunidad el candidato Gustavo Petro con sus flamantes propuestas ha estimulado
un debate programático.
La política energética sin duda es la
propuesta económica que ha atrapado la atención del público. Gustavo Petro,
candidato del movimiento Progresista, propone reemplazar
progresivamente la dependencia que tiene la economía Colombiana de la
utilización de fuentes de energías no renovables, es decir la extracción de
combustibles fósiles, petróleo, carbón y gas, por la producción de energías
limpias, mediante la utilización de fuentes renovables como el viento, el sol y
el agua, para proteger al medio ambiente del cambio climático, aunado a una mayor
producción agropecuaria, facilitando acceso al crédito, mayor tecnificación y
comercialización asegurada. Además propone que los latifundistas exploten sus
tierras y de no hacerlo, pagarán un mayor impuesto predial al latifundio (fincas
de más de 1.000 hectáreas que teniendo suelos fértiles no producen), lo cual implicará
en caso de no asumir el mayor impuesto, que deban arrendar o vender sus tierras
a particulares o al Estado. No hay expropiación por ningún lado.
El reemplazo progresivo de energías no
renovables contaminantes por energías renovables no contaminantes, consiste en
que gradualmente se modifique la matriz energética, no es en forma abrupta como
algunos mal intencionadamente lo dicen para sin argumentos de peso descalificar
la propuesta. Esto no puede de ninguna manera ser a corto plazo, se requiere
mucho más tiempo y por eso ejecutar esta propuesta requerirá más de un período
presidencial, para esto Gustavo Petro propone un gran Acuerdo sobre lo
Fundamental, que incluya varias fuerzas políticas y así lograr varios períodos
con varios presidentes. Jamás ha dicho que quiera extenderse en el poder, como
sí lo intentó y aún quiere Alvaro Uribe. Lo importante por ahora es dar el
paso, la voluntad política de emprenderlo. Con esta propuesta los riesgos
ambientales y de salud pública no existen.
Los beneficios de la propuesta Progresista se
resumen en la generación de una matriz energética de cara al medio ambiente en
protección del cambio climático, sin mayores traumatismos en la generación de
ingresos debido al paso progresivo a un modelo basado en energías limpias y de reactivación
del agro.
El candidato de la extrema derecha Iván Duque,
hacen una propuesta antagónica a la de Gustavo Petro, consiste no solo fortalecer
la utilización de la explotación convencional de fuentes de energías no
renovables (petróleo, carbón y gas), sino que mantiene la posibilidad de impulsar
el fracking, una controvertida técnica no convencional para extraer petróleo.
De esta manera promete aumentar los recursos girados a los municipios, las
famosas regalías, las cuales la mayoría quedan en los bolsillos de los gobernantes
de turno, profundizando la desigualdad social e impidiendo el acceso a la
educación. También impulsará el agro con acceso al crédito, tecnificación y
comercialización.
Esta propuesta de la extrema derecha presenta
tres riesgos muy preocupantes. Veamos, primero incrementa la ya alta
dependencia del petróleo y del carbón (combustibles fósiles) que tiene
Colombia. Segundo, insiste en utilizar energías contaminantes, el petróleo en
vía de extinción y el carbón con una demanda altamente decreciente, cuando cada
día más países implementan la utilización de energías no contaminantes y
renovables, provenientes del sol, el viento, los cuerpos de agua, la vegetación
o el calor interior de la tierra Tercero, el fortalecimiento de la explotación
de combustibles altamente contaminantes, traería consigo mayor riesgo ambiental
y de salud pública, aún más si se generaliza en Colombia el fracking, una
cuestionada práctica no convencional de extraer hidrocarburos.
Los beneficios de esta propuesta, aumento de
las reservas de petróleo e incrementos de los ingresos, son mínimos comparados
con los altos costos que generan los riesgos mencionados. Además sería marchar en
contravía al sentido marcado hoy en el mundo por los países petroleros, que
buscan afanosamente una nueva matriz energética, incrementando paulatinamente
la utilización de fuentes renovables no contaminantes como el viento, el sol y
el agua.
La prestigiosa
Sociedad Médica de Massachusetts emitiendo una resolución en torno al
“fracking”: “asegura que diversos estudios realizados ya desde hace un tiempo
sobre esta técnica “demuestran que más del 75 % de los productos químicos
tóxicos utilizados durante las fases de perforación y fractura de rocas para
obtener el gas pueden afectar la piel, ojos y otros órganos sensoriales, el
sistema respiratorio, el gastrointestinal y el hígado".
Por todas estas razones, esta técnica ha sido
prohibida en países como Alemania, Francia, Canadá, Bulgaria, Reino Unido, en
los estados de Vermont, New Jersey, Carolina del Norte, Nueva York y en muchos
otros estados y ciudades de Estados Unidos, Suiza, Austria, Italia e Irlanda
del Norte.
Dos propuestas, dos candidatos, uno prevalece
la vida y la naturaleza, el otro prevalece las regalías, el régimen de
corrupción imperante. Usted decide….Vote!
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