La aguda polarización política existente en el país, reflejada no sólo
en los políticos activos, sino también en todas las esferas de la sociedad
Colombiana, a través de la prensa y de las redes sociales, se ha profundizado
en los últimos días por la problemática que el latifundio produce en el país.
Esto surgió por la intención de aplicar la máxima tarifa de impuesto
predial a los latifundios improductivos y a raíz de las tantas malintencionadas
interpretaciones dadas por contradictores de la misma, es oportuno aclarar los
alcances de esta valiosa proposición. De esta problemática también hablaron
Gaitán y Galán en su momento y hasta Carlos Lleras Restrepo. Así que esta iniciativa
no tiene nada de populista, más bien es un reto interesante que el pueblo
Colombiano hace mucho espera que alguien lo asuma.
Primero aclaremos que no se trata de expropiación, por tanto, no podemos
decir que se vaya a expropiar. Los latifundios son
fincas o haciendas de grandes dimensiones que pueden superar fácilmente las
diez mil hectáreas, las cuales no son explotadas, es decir no producen
alimentos ni generan empleo. Así que no vengan con el cuento que se afecta la
economía nacional.
La propuesta entonces consiste en aplicar la máxima tarifa legal vigente
de impuesto predial a los latifundios que existen en Colombia. Este gravamen a
la tierra improductiva busca que los propietarios las pongan a producir directa
e indirectamente, elevando la producción y el empleo, para evitarse así, el
aumento del impuesto predial. De lo contrario serían gravadas, lo cual haría que
el valor comercial de la tierra se reduzca ostensiblemente. El latifundista
tiene además la opción de vender la tierra a particulares que la vuelvan
productiva o venderla al estado por títulos de deuda pública, los cuales son
negociables en el mercado.
Como se puede observar, por ninguno lado hay expropiación ni afectación
a la producción alimentaria ni a la generación de empleo actual. Por el contrario,
lo que se busca es aumentar estos dos ítem de nuestra economía. La expropiación
existe y aplica cuando el estado requiere coactivamente de un bien para un
beneficio público. Por ejemplo, al ampliar una calle se requiere tumbar algunas
casas, el estado expropia e indemniza a los propietarios.
Este propósito es además una alternativa para optimizar el uso del suelo
en Colombia, lo cual la justifica aún más. Según la redacción de El Tiempo del
23 de mayo de 2016: “El 65,8 % de la
tierra apta para sembrar en Colombia no se aprovecha. De los suelos netamente agrícolas, que son 11,3 millones de hectáreas,
solo se usa el 35 %. De los 114 millones de hectáreas con las que
cuenta el país, 26 millones tienen posibilidades para la producción agrícola,
pecuaria y forestal, y solo se produce en 6,3 millones de hectáreas (24,2 %). De
los suelos netamente agrícolas, que son 11,3 millones de hectáreas, solo se
aprovecha el 35 por ciento.
En contraste, hay 8 millones de
hectáreas de vocación ganadera y a las actividades de pastoreo (traslado del
ganado de un lado a otro) se dedican 38 millones de hectáreas. La mayor parte del
territorio, 67 millones de hectáreas, son bosques; 2 millones son cuerpos de
agua y solo 332.000 constituyen la zona urbana. Es decir, tenemos tierra a
granel para sembrar, pero el uso del suelo es ineficiente”.
El reto importante de esta propuesta además
de hacerla una realidad, que no va a ser una tarea fácil, es la identificación
de las zonas, los cultivos aplicables y la viabilidad del mercado, gestión que
se vuelve prioritaria, para cualquier candidato, no solo para Petro, si es que
realmente desean recuperar la vocación agrícola de Colombia. Esta iniciativa es
complementaria y totalmente coherente con la otra de Petro en el campo
económico, la de reducir progresivamente la dependencia que el país tiene de la
explotación del petróleo y del carbón, reemplazándolos por la producción de energías
limpias y mayor producción agropecuaria al asignar estas tierras a productores
del campo. Obviamente además de tierras a los productores se les deberá
facilitar la explotación de las mismas.
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