La más alta representación
política lograda por un Montelibanés fue la de Dumith Nader Cura, quien llegó a
la Cámara de Representantes y algunos pocos que llegaron a la Asamblea del
Departamento. Nunca hemos tenido un Senador de la República. ¡Qué pobre
representación en tantos años de vida política!
Esta débil representación
política ha sido producto de la aguda polarización de nuestros dirigentes,
cuyos odios y rencores los han llevado a mantener una división egoísta en pos de
sus intereses. Cada quien jala para su lado y nunca se ha pensado en una unión
que permita fortalecer un movimiento que pueda aspirar a posiciones de orden
regional o nacional. No podemos estar en procesos revocatorios sin sentido cada
período de gobierno, profundizando aún más las diferencias.
Los movimientos políticos no
han tenido una continuidad superior a dos períodos, precisamente por falta de
ambición política de los alcaldes de turno, solo les ha interesado llegar a la alcaldía, creerse los reyes
del pueblo y terminan como casi todos cuestionados por la gestión realizada y por
lo que dejaron de hacer.
Históricamente los
movimientos locales han subsistido sólo dos períodos y generalmente el segundo
termina con una gran insatisfacción de la gente y de ahí que no haya
continuidad. Los propósitos se distorsionan, los planes de gobierno o promesas
no se cumplen, se intensifica la polarización por las actitudes arrogantes de
los mandatarios.
En el pasado Ancízar Flórez,
q.e.p.d, en 1990 pretendió con Montelíbano Solidario conformar una fuerza
política con proyección, pero su temprana muerte lo impidió y quienes lo
sucedieron no tenían esas aspiraciones y perdieron el poder. También el señor Moisés
Nader con su movimiento Primero la gente repitió mandato sólo una vez y terminó
perdiendo también el poder. Hoy el turno es para el movimiento El Camino
Correcto, en cabeza de Gabriel Calle quien terminó su período y entregó el
poder a su candidato, el profesor Francisco Alean. ¿Pasará esto mismo con el Camino
Correcto?
Ante este panorama, el gran
reto de este movimiento político local es que rompa los esquemas y logre
consolidarse como un movimiento que a futuro pueda lograr escaños regionales o
nacionales. Para esto deberá trabajar mucho en contra de la profunda polarización que se dio en la pasada
campaña electoral, reflejada en los resultados donde se observó una aguda
oposición pero débil por su dispersión. Cabe la pregunta: ¿Está trabajando en
esta dirección?
Sin duda el alcalde y los
líderes de su grupo político tienen en sus manos la suerte que pueda correr a
futuro este movimiento, si pasa a ser uno más de los que llegan por dos
períodos y luego sucumben como los anteriores o marca un nuevo derrotero haciendo
política de largo plazo con incidencia regional o nacional. Y también los
líderes de otros movimientos deberían trabajar en este sentido. ¿A qué le
apuntan señores? Montelíbano necesita un movimiento sólido con proyección
nacional, no podemos seguir de idiotas útiles de los políticos de Montería,
Sahagún y todo el Sinú, que aparecen para tiempos de elecciones, prometiendo
curules para Asamblea y Cámara sin ningún tipo de posibilidades.
No creo que un solo hombre o
un solo movimiento político puedan lograr este deseo colectivo. Al respecto
viene a mi memoria Jorge Eliecer Gaitán, quien decía: "Yo no creo en el
destino mesiánico o providencial de los hombres. No creo que por grandes que
sean las cualidades individuales, haya nadie capaz de lograr que sus pasiones,
sus pensamientos o sus determinaciones sean la pasión, la determinación y el
pensamiento del alma colectiva".
Para
tener enemigos no hace falta declarar una guerra, solo basta decir lo que se
piensa: MLK.
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