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lunes, 10 de abril de 2017

Corrupción, nueva bandera de los politiqueros



En tiempos de guerra los politiqueros tuvieron como argumento para lograr el favor del electorado, infundirle miedo y terror a la gente, haciendo ver la violencia generada por las guerrillas y paramilitares, como la principal problemática del país, mientras la clase política gobernante junto con su séquito de secuaces se enriquecían con los recursos públicos supuestamente asignados a la salud, educación y demás obras de interés social, llevando al país a ser considerado de los más corruptos del mundo.

Después de firmarse la paz con las FARC, principal actor generador de violencia, hoy en tiempos de posconflicto los discursos de los políticos tanto de derecha como de izquierda, se focalizan en la promesa de combatir la corrupción, esa que ellos mismos engendraron e impulsaron saqueando las arcas del estado, de generación en generación. La izquierda en su último turno al bate por poco quiebra a Bogotá.

Corrupción es la forma de expresar el mal uso del poder público para el enriquecimiento propio, de familiares y coequiperos. En este país esta definición varía dependiendo de quién la exprese. Para el gobierno de turno corrupción son todos los hechos ocurridos en los gobiernos anteriores, por los cuales hay hoy muchos presos y sancionados. Pero estos mismos y otros delitos los cometen los que hoy gobiernan y todo pasa en absoluto silencio y no se investiga ni se toman las medidas pertinentes. Hay que esperar al próximo gobierno, si es contrario para que se encarcelen a los corruptos, porque si ganan los que gobiernan todo lo tapan. ¿Y dónde está la justicia?

Para los políticos que hoy se oponen, quienes gobernaban antes, sus actos bochornosos, por los cuales hay muchos presos y otros intocables no son de corrupción, sino que están afrontando una persecución política, pero tildan de corruptos a los que hoy gobiernan.  

Lo más triste es que el pueblo permanece cuasi insensible a tan putrefactos estilos de gobiernos. Un gobierno sucede a otro y lo que queda es el análisis de cuál fue más corrupto. ¿Quién robo más?            El progreso sólo se ve en los nuevos ricos que deja cada gobierno. Entretanto, el país aún sumido en el subdesarrollo, que decir en la pobreza absoluta. Tan triste situación no sólo es del orden nacional, ocurre a todo nivel, municipal y departamental.

Este sistema político que desangra al país nos tiene tan absortos que nos ha encasillado en uno y otro bando, que ya hasta hemos perdido la capacidad de análisis, defendemos a unos y atacamos a otros sin percatarnos que ambos lados están igual de putrefactos y que sólo nos utilizan para lograr sus propósitos, cuales son enriquecerse cada día más con el erario público.  

¡Basta ya pueblo! Todos somos conscientes de esta situación y sabemos quiénes son los politiqueros que nos han llevado a este estado tan lamentable. No podemos permitir que esta situación continúe, debemos reaccionar, no nos traguemos el cuentecito de que “vamos a combatir la corrupción”. En las próximas elecciones debemos acabar con los dos verdaderos grandes enemigos de Colombia, la corrupción y la abstención electoral. Amigos abstencionistas, pónganse la mano en el corazón, sin su apoyo todo esfuerzo es en vano, ya que la mayoría de los votantes, son cautivos de semejantes bandos.

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