El ejercicio de la autoridad por parte de funcionarios
públicos que ostentan tal responsabilidad, debe ser claro, abierto, llevarse a
cabo con decoro y con determinación. Es inconcebible que en mi pueblo, Montelíbano,
empleados de la administración municipal, hayan adelantado diligencias de
evacuación de vendedores callejeros usando capuchas. Actuar encapuchado es cómo
actuar anónimamente. Cuando se actúa encapuchado, generalmente se hace para
delinquir, desde atracar un banco, hacer un atentado hasta para tirar piedras
en las calles.
Me pregunto: Con qué objetivos empleados de la
alcaldía se encapuchan para evacuar a los vendedores de la calle? Cuál es el
mensaje que se está enviando a los vendedores ambulantes? No es esto una forma
de provocación? Qué autoridad se puede ejercer con el rostro encubierto? La
capucha no expresa autoridad, sencillamente no expresa nada, por el contrario
ha sido siempre, símbolo de violencia, se busca precisamente no dar la cara ni
exteriorizar la propia opinión.
Cansados estamos en el pueblo de que en las
campañas políticas los anónimos, panfletos, perfiles y páginas falsas sean los
caballos de batallas de los aspirantes o de sus seguidores, para que ahora la
administración pública se ejerza con capuchas. Será que pronto veremos a los
secretarios de despacho también encapuchados? No creo que esto sean cosas del
alcalde, debe tratarse de medidas adoptadas por empleados con muy escasos
principios de administración en la cabeza. Encapucharse para evacuar a los
vendedores ambulantes es provocar un enfrentamiento, cuyas consecuencias son
muy fáciles de imaginar. Por Dios señores reflexionemos!
Estoy totalmente de acuerdo en que el espacio
público debe respetarse y es obligación de la alcaldía, buscar los mecanismos
apropiados para reubicar a la gente que deriva su sustento de las ventas ambulantes.
No se les puede arrebatar la única posibilidad que tienen de trabajar
honestamente para llevar la comida de sus familias a casa. Montelíbano no es un
municipio pobre, cuenta con los recursos suficientes para adelantar pequeñas
inversiones en beneficio de estas personas.
Encapuchar a los empleados para evacuar las
ventas ambulantes es una actitud prepotente y desafiante, que puede generar
inclusive muerte. Señor alcalde tome la palabra!
No hay comentarios:
Publicar un comentario