Publicaciones

miércoles, 23 de noviembre de 2016

LA AUTORIDAD ENCAPUCHADA

El ejercicio de la autoridad por parte de funcionarios públicos que ostentan tal responsabilidad, debe ser claro, abierto, llevarse a cabo con decoro y con determinación. Es inconcebible que en mi pueblo, Montelíbano, empleados de la administración municipal, hayan adelantado diligencias de evacuación de vendedores callejeros usando capuchas. Actuar encapuchado es cómo actuar anónimamente. Cuando se actúa encapuchado, generalmente se hace para delinquir, desde atracar un banco, hacer un atentado hasta para tirar piedras en las calles.

Me pregunto: Con qué objetivos empleados de la alcaldía se encapuchan para evacuar a los vendedores de la calle? Cuál es el mensaje que se está enviando a los vendedores ambulantes? No es esto una forma de provocación? Qué autoridad se puede ejercer con el rostro encubierto? La capucha no expresa autoridad, sencillamente no expresa nada, por el contrario ha sido siempre, símbolo de violencia, se busca precisamente no dar la cara ni exteriorizar la propia opinión.

Cansados estamos en el pueblo de que en las campañas políticas los anónimos, panfletos, perfiles y páginas falsas sean los caballos de batallas de los aspirantes o de sus seguidores, para que ahora la administración pública se ejerza con capuchas. Será que pronto veremos a los secretarios de despacho también encapuchados? No creo que esto sean cosas del alcalde, debe tratarse de medidas adoptadas por empleados con muy escasos principios de administración en la cabeza. Encapucharse para evacuar a los vendedores ambulantes es provocar un enfrentamiento, cuyas consecuencias son muy fáciles de imaginar. Por Dios señores reflexionemos!

Estoy totalmente de acuerdo en que el espacio público debe respetarse y es obligación de la alcaldía, buscar los mecanismos apropiados para reubicar a la gente que deriva su sustento de las ventas ambulantes. No se les puede arrebatar la única posibilidad que tienen de trabajar honestamente para llevar la comida de sus familias a casa. Montelíbano no es un municipio pobre, cuenta con los recursos suficientes para adelantar pequeñas inversiones en beneficio de estas personas.


Encapuchar a los empleados para evacuar las ventas ambulantes es una actitud prepotente y desafiante, que puede generar inclusive muerte. Señor alcalde tome la palabra! 

No hay comentarios:

Publicar un comentario