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viernes, 3 de octubre de 2014

El año del reparcheo político

Se aproxima el último año del mandato del alcalde Gabriel Calle De Moya, según su Plan de Gobierno El Camino Correcto, aún quedan sin realizar muchas obras propuestas de las que lo llevaron a la alcaldía, de las cuales algunas se encuentran en ejecución o en proceso licitatorio, las cuales con un fuerte y decidido impulso en este año que falta se podrían adelantar aceleradamente, para terminar con un buen balance de desempeño, es cuestión de voluntad e interés superior por lo público.

 No obstante, como todos sabemos entramos al último año de gobierno, un año político por lo de las elecciones para escoger alcaldes, concejales, diputados y gobernador, período para el cual lo usual hasta ahora, lo que han hecho los alcaldes anteriores, es que se olvidan de las obras necesarias y de gran impacto prometidas, para dedicarse a obras de reparcheo, mediante innumerables contrataciones u órdenes de servicios de menor cuantía, para asegurarse de que los líderes políticos de los barrios, veredas y corregimientos respalden a su candidato. 

Las obras de reparcheo son generalmente de pavimentos en las calles del municipio, reparaciones mínimas en las vías terciarias, pintura y arreglo de colegios, puesto de salud, arreglo de cunetas y otras, obras algunas que en realidad no se llevan a cabo y otras que son sobrevaluadas con una inversión real muy por debajo del 50% de lo contratado, constituyéndose esta práctica en una vil apropiación de los recursos del erario con fines políticos.

En Montelíbano esto ha sido una vieja costumbre que algunos han catalogado  incorrectamente como una ayuda del alcalde a quienes otorga los contratos y por esto hizo carrera en administraciones anteriores el famoso dicho “el roba pero hace”; triste realidad, durante todo el período el pueblo viendo cómo se repartían  los recursos entre pocos y en el último año, se repartían miles de ordenes de servicios de a migajas para contentar a muchos que cedían ante semejante despilfarro de dinero.

En esto el alcalde, tiene un reto histórico con la comunidad, debe romper esa fatal y corrupta costumbre, en este año Montelíbano medirá su talante, no es justo que se someta al pueblo a tan deplorable artimaña para beneficiar a un candidato, despilfarrar cuantiosos recursos, de paso restarle a la gente la oportunidad de ver realizadas las obras prometidas y de elegir libremente, sin presiones, dádivas y componendas electoreras.

En este gobierno se han visto importantes obras en ejecución, lo cual hace muchos años no ocurría, la gestión del alcalde tiene una gran aceptación, sin faltar por supuesto quienes la critiquen con razón o sin ella, pero se ha visto el cambio, los parques y el pavimento realizado sin ser una necesidad primordial,  embellecen el pueblo y han generado fuentes de trabajo.

Por esto se deben redoblar esfuerzos intensificando la gestión para que las obras pendientes del plan de gobierno se terminen en este año que le falta, y sea la gestión realizada por el alcalde la carta de presentación y el único apoyo que le brinde a quien sea su candidato, que de ser así con toda seguridad que el pueblo lo seguirá respaldando, sino, el pueblo en las urnas le dirá se equivocó, porque ya el pueblo no come cuentos, al menos eso espero.

El alcalde tiene la última palabra y el pueblo el voto de apoyo o de rechazo.

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