Se aproxima el último año del mandato del alcalde Gabriel Calle De
Moya, según su Plan de Gobierno El Camino Correcto, aún quedan sin realizar
muchas obras propuestas de las que lo llevaron a la alcaldía, de las cuales
algunas se encuentran en ejecución o en proceso licitatorio, las cuales con un
fuerte y decidido impulso en este año que falta se podrían adelantar
aceleradamente, para terminar con un buen balance de desempeño, es cuestión de
voluntad e interés superior por lo público.
No obstante, como todos sabemos
entramos al último año de gobierno, un año político por lo de las elecciones
para escoger alcaldes, concejales, diputados y gobernador, período para el cual
lo usual hasta ahora, lo que han hecho los alcaldes anteriores, es que se
olvidan de las obras necesarias y de gran impacto prometidas, para dedicarse a
obras de reparcheo, mediante innumerables contrataciones u órdenes de servicios
de menor cuantía, para asegurarse de que los líderes políticos de los barrios,
veredas y corregimientos respalden a su candidato.
Las obras de reparcheo son generalmente de pavimentos en las calles
del municipio, reparaciones mínimas en las vías terciarias, pintura y arreglo
de colegios, puesto de salud, arreglo de cunetas y otras, obras algunas que en
realidad no se llevan a cabo y otras que son sobrevaluadas con una inversión
real muy por debajo del 50% de lo contratado, constituyéndose esta práctica en
una vil apropiación de los recursos del erario con fines políticos.
En Montelíbano esto ha sido una vieja costumbre que algunos han catalogado
incorrectamente como una ayuda del
alcalde a quienes otorga los contratos y por esto hizo carrera en
administraciones anteriores el famoso dicho “el roba pero hace”; triste
realidad, durante todo el período el pueblo viendo cómo se repartían los recursos entre pocos y en el último año,
se repartían miles de ordenes de servicios de a migajas para contentar a muchos
que cedían ante semejante despilfarro de dinero.
En esto el alcalde, tiene un reto histórico con la comunidad, debe romper esa fatal y corrupta
costumbre, en este año Montelíbano medirá su talante, no es justo que se someta
al pueblo a tan deplorable artimaña para beneficiar a un candidato, despilfarrar
cuantiosos recursos, de paso restarle a la gente la oportunidad de ver
realizadas las obras prometidas y de elegir libremente, sin presiones, dádivas
y componendas electoreras.
En este gobierno se han visto importantes obras en ejecución, lo cual
hace muchos años no ocurría, la gestión del alcalde tiene una gran aceptación,
sin faltar por supuesto quienes la critiquen con razón o sin ella, pero se ha
visto el cambio, los parques y el pavimento realizado sin ser una necesidad
primordial, embellecen el pueblo y han
generado fuentes de trabajo.
Por esto se deben redoblar esfuerzos intensificando la gestión para
que las obras pendientes del plan de gobierno se terminen en este año que le
falta, y sea la gestión realizada por el alcalde la carta de presentación y el único apoyo que
le brinde a quien sea su candidato, que de ser así con toda seguridad que el pueblo
lo seguirá respaldando, sino, el pueblo en las urnas le dirá se equivocó,
porque ya el pueblo no come cuentos, al menos eso espero.
El alcalde tiene la última palabra y el pueblo el voto de apoyo o de rechazo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario