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jueves, 24 de julio de 2014

Los Procesos de Paz

A propósito del proceso de paz que se lleva a cabo en la Habana, llama la atención porqué en Colombia no hemos podido culminar esta guerra que lleva más de 50 años, considerada además una de las más largas y más complicadas de resolver por sus diferentes raíces, resulta que la guerra en Colombia no es comparable con los demás conflictos en el mundo por la existencia de tantos actores (corrupción, narcotráfico, y para-militarismo), que la han convertido en un problema difícil de resolver, comparable tal vez con los conflictos en  África, donde ha sido difícil lograr acuerdos de paz.

Son muchos los procesos de paz que se han llevado a cabo en el mundo, desde finales de la segunda guerra mundial hasta nuestros días han sido más de 50 conflictos armados, todos ellos originados por enfrentamientos religiosos, políticos y étnicos, los cuales se solucionaron por la vía de la negociación, evitándose así muchas muertes de civiles y militares.

La negociación es la clave para lograr acuerdos que conduzcan a la terminación de los conflictos, es la única forma exitosa por medio de la cual se han logrado resolver las más irracionales diferencias en otros países, por la vía armada jamás se ha llegado a la terminación de estas guerras atroces, que no han dejado sino una infinidad de muertes de jóvenes procedentes de las familias más humildes; la negociación es un proceso activo de comunicación entre partes en conflicto, donde se busca la solución de los problemas y el logro de cambios de posiciones, que conlleven a un punto de acuerdo, benéfico para las partes.

No podemos en Colombia pretender que la guerrilla sumisamente acceda a la dejación de armas o que acepte las posiciones del gobierno sin exigir nada a cambio, eso sería lo ideal, pero indudablemente ellos querrán participación política, protección y compromisos del gobierno para que se les respeten sus vidas y más en nuestro país con el antecedente ocurrido contra los militantes de la Unión Patriótica, hecho causante de la gran desconfianza que demuestran los negociadores de las FARC.

Por otro lado el equipo negociador del gobierno y una gran parte del pueblo Colombiano, también desconfiamos de la falta de seriedad de las FARC en los procesos de negociación anteriores, recordemos los realizados en los gobiernos de Belisario Betancur, cuando se negoció cese al fuego, se dialogó y se acordaron reformas, pero a la larga no hubo un acuerdo definitivo; de Virgilio Barco quien redujo el alcance de las negociaciones, limitó el proceso y tampoco alcanzó ningún acuerdo definitivo y Andrés Pastrana, donde la guerrilla aprovechó el despeje para rearmarse y tomar mayor fuerza.

Estos antecedentes negativos llevaron al gobierno Colombiano a iniciar y mantener los diálogos en medio del conflicto, medida muy cuestionada, pero única forma segura de prever un empoderamiento de la guerrilla, ya que el ejército ha mantenido su presencia en toda la geografía nacional.

No obstante tenemos antecedentes positivos de negociación de paz en nuestro país, en el cual la política de paz adoptada resultó en procesos de negociación exitosos con el M19, el Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Ejército Popular de Liberación y el Quintín Lame, lo cual influyó en la creación de la Asamblea Nacional Constituyente en 1991. Este es un precedente positivo de la búsqueda de la paz por la vía del diálogo.

Esto demuestra que la vía de la negociación es la salida en Colombia, por esto el país en su mayoría salió a las urnas para apoyar la reelección del Presidente, para que éste siga adelante con el proceso de paz y lo lleve a un acuerdo definitivo, antes que la otra opción, la de la guerra sin fin, la cual significaba más muertes de nuestros jóvenes campesinos, de uno u otro bando, son ellos los que van a la guerra porque no tienen otra salida, o van al ejercito porque no tienen cómo pagar la libreta militar o se enrolan en las filas guerrilleras por falta de oportunidades.  

Por esta razón la verdadera paz no se alcanza con solo acabar el conflicto, adicionalmente se deben adoptar políticas de inclusión agresivas, abriendo a los jóvenes más oportunidades de educación, empleo y medios para poder subsistir dignamente. Pase lo que pase, este era un paso que había que agotar, Dios permita que con este proceso termine el conflicto.

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