A propósito del proceso de paz que se lleva a
cabo en la Habana, llama la atención porqué en Colombia no hemos podido
culminar esta guerra que lleva más de 50 años, considerada además una de las
más largas y más complicadas de resolver por sus diferentes raíces, resulta que
la guerra en Colombia no es comparable con los demás conflictos en el mundo por
la existencia de tantos actores (corrupción, narcotráfico, y para-militarismo), que la han convertido
en un problema difícil de resolver, comparable tal vez con los conflictos
en África, donde ha sido difícil lograr
acuerdos de paz.
Son muchos
los procesos de paz que se han llevado a cabo en el mundo, desde finales de la
segunda guerra mundial hasta nuestros días han sido más de 50 conflictos
armados, todos ellos originados por enfrentamientos religiosos, políticos y
étnicos, los cuales se solucionaron por la vía de la negociación, evitándose
así muchas muertes de civiles y militares.
La negociación es la clave para lograr acuerdos
que conduzcan a la terminación de los conflictos, es la única forma exitosa por
medio de la cual se han logrado resolver las más irracionales diferencias en
otros países, por la vía armada jamás se ha llegado a la terminación de estas
guerras atroces, que no han dejado sino una infinidad de muertes de jóvenes
procedentes de las familias más humildes; la negociación es un proceso activo de
comunicación entre partes en conflicto, donde se busca la solución de los problemas
y el logro de cambios de posiciones, que conlleven a un punto de acuerdo,
benéfico para las partes.
No podemos en Colombia pretender que la guerrilla
sumisamente acceda a la dejación de armas o que acepte las posiciones del
gobierno sin exigir nada a cambio, eso sería lo ideal, pero indudablemente
ellos querrán participación política, protección y compromisos del gobierno
para que se les respeten sus vidas y más en nuestro país con el antecedente ocurrido contra los militantes de la Unión Patriótica, hecho causante de la
gran desconfianza que demuestran los negociadores de las FARC.
Por otro lado el equipo negociador del gobierno y
una gran parte del pueblo Colombiano, también desconfiamos de la falta de
seriedad de las FARC en los procesos de negociación anteriores, recordemos los
realizados en los gobiernos de Belisario Betancur, cuando se negoció cese al
fuego, se dialogó y se acordaron reformas, pero a la larga no hubo un acuerdo
definitivo; de Virgilio Barco quien redujo el alcance de las negociaciones,
limitó el proceso y tampoco alcanzó ningún acuerdo definitivo y Andrés
Pastrana, donde la guerrilla aprovechó el despeje para rearmarse y tomar mayor
fuerza.
Estos antecedentes negativos llevaron al gobierno Colombiano a iniciar y mantener los diálogos en medio del conflicto, medida muy cuestionada, pero única forma segura de prever un empoderamiento de la guerrilla, ya que el ejército ha mantenido su presencia en toda la geografía nacional.
No obstante tenemos antecedentes positivos de
negociación de paz en nuestro país, en el cual la política de paz adoptada
resultó en procesos de negociación exitosos con el M19, el Partido
Revolucionario de los Trabajadores (PRT), el Ejército Popular de Liberación y
el Quintín Lame, lo cual influyó en la creación de la Asamblea Nacional
Constituyente en 1991. Este es un precedente positivo de la búsqueda de la paz
por la vía del diálogo.
Esto demuestra que la vía de la negociación es la
salida en Colombia, por esto el país en su mayoría salió a las urnas para
apoyar la reelección del Presidente, para que éste siga adelante con el proceso
de paz y lo lleve a un acuerdo definitivo, antes que la otra opción, la de la
guerra sin fin, la cual significaba más muertes de nuestros jóvenes campesinos,
de uno u otro bando, son ellos los que van a la guerra porque no tienen otra
salida, o van al ejercito porque no tienen cómo pagar la libreta militar o se
enrolan en las filas guerrilleras por falta de oportunidades.
Por esta razón la verdadera paz no se alcanza con
solo acabar el conflicto, adicionalmente se deben adoptar políticas de
inclusión agresivas, abriendo a los jóvenes más oportunidades de educación,
empleo y medios para poder subsistir dignamente. Pase lo que pase, este era un paso que había que agotar, Dios permita que con este proceso termine el conflicto.
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