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lunes, 31 de marzo de 2014

Gustavo Petro desafió al régimen

Atónitos observamos a diario la campante corrupción en los sistemas político y Jurídico en Colombia, reflejada desde hace muchos años en el robo descarado de los dineros y demás bienes públicos, en la inyección de dineros de dudosa procedencia en las campañas políticas auspiciada por la mayoría de nuestros congresistas, gobernadores y alcaldes y la criminal componenda entre éstos, los representantes  del sistema judicial y los narco políticos de turno, para garantizarse entre todos, millonarios beneficios con el despilfarro de los recursos públicos, con los cuales financian cada año no sólo su permanencia en sus curules por sí mismos o por interpuesta persona, sino que han empoderado aún más este régimen anti democrático y putrefacto, al cual el pueblo Colombiano con su pasividad innata también ha fortalecido, sumiéndose ingenuamente en esa ola de corrupción dejándose llevar por prebendas y dádivas mezquinas que no ayudan en nada para salir de la pobreza absoluta en que este régimen nos tiene absortos.

Para agravar la situación, da tristeza, duele siquiera mencionarlo, pero decirlo es necesario, gran parte de nuestra clase empresarial o nuestros gremios económicos, no todos, también con frívolas intenciones han sido directa e indirectamente cómplices silenciosos o activos de tan descarado robo y ultraje al pueblo Colombiano, cuanta falta nos hace una clase empresarial que propenda por el desarrollo económico de nuestro país. Igual ocurre con los columnistas y periodistas de opinión, que con sus escritos toman partida conforme a sus propios conceptos e intereses.

Lo que se escuchaba sobre el gobierno de Petro al frente de la alcaldía eran muchísimas más las buenas acciones que las malas, es más creo que en el caso de las basuras, motivo por el cual se le mata políticamente, actuó con decisión para acabar de una con el cartel de la corrupción y pensando en la gente, pensando en los más necesitados y de hecho hoy se ha demostrado que el nuevo sistema de basuras que implementó ha sido bueno, ha generado importantes ahorros en dinero al distrito, vinculó a la vida laboral a muchos trabajadores de la calle, para no mencionar más.

El “error” de Gustavo Petro - y digo error porque si hubiera hecho lo mismo que los anteriores alcaldes estuviera sin problemas en la alcaldía, multimillonario y los del cartel felices - fue intentar desmontar el régimen establecido en el distrito capital, el mismo descrito anteriormente, contubernios entre contratistas, alcaldes, sistema judicial y empresas privadas, que se han robado los recursos del erario público a través de la contratación pública, para la cual nuestro pomposo sistema judicial, en el caso del alcalde Samuel Moreno sólo lo suspende por un año, no obstante haber dejado a Bogotá al borde de la quiebra y a  Gustavo Petro por 15 años por intentar desmontar la mafia de la contratación. No sabe uno en qué hubiera terminado su gestión, pero al vuelo la intención era buena y no se escucha hasta ahora ninguna denuncia por corrupción y ya eso era un avance grandísimo.

Esto que encontró Gustavo Petro en Bogotá es radiografía de lo que pasa en la mayoría de las capitales y ciudades de nuestro país, no es sólo Bogotá, este sistema mafioso impera en la mayorías de las alcaldías y gobernaciones y también en las otras entidades gubernamentales, ojalá los periodistas investigadores hagan investigaciones en cada ciudad y veremos. En el pueblo más lejano donde alguien intente desmontar esa mafia es alineado, destituido o asesinado, no hay forma de darle la vuelta a ese oprobio, sólo el pueblo en su infinita sabiduría, ejerciendo libremente el derecho a votar, podrá determinar un giro de 180 grados de estas costumbres mal sanas, escogiendo gobernantes ajenos a las mafias locales, que todos sabemos quienes son y quienes la representan, sólo falta la voluntad política.

Con sus decisiones y actuaciones Gustavo Petro desafió al régimen, demostró que es posible romper este sistema político mafioso, para lo cual tuvo que ser estricto y riguroso en la aplicación de las medidas adoptadas, confundiéndose esto con una actitud prepotente, pero necesaria para poder concretar su plan de acabar con la mafia de la contratación y hacer una Bogotá más humana. Esto asustó a los del régimen, veían como la Bogotá humana, cada día se posicionaba más, hasta el punto que ya se hablaba de una Colombia más humana. He ahí el mayor susto para los del régimen, pero ya llegará otro Gaitán, Galán o Petro, que no solo desafié el régimen sino que lo derrote, esta degradación política y social no puede ser eterna.

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