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viernes, 17 de abril de 2015

El mejor alcalde, el alcalde del pueblo

En mi concepto Mejor Alcalde, el alcalde del pueblo es aquel burgomaestre que haya priorizado en su plan de gobierno las necesidades primarias de la comunidad, que al terminar su período de administración lo haya ejecutado satisfactoriamente, tal cual como lo priorizó, que haya durante su mandato estrechado aún más sus relaciones con la comunidad, inclusive con aquellos electores que no votaron por él y también con los grupos políticos opositores, logrando con esto reducir los niveles de polarización e intolerancia política y a aquel cuyas obras de inversión realizadas permanezcan en el tiempo por la calidad de los materiales que se utilicen y por el uso de procesos de contratación transparentes, que no generen ningún  tipo de denuncias ni demandas.

Bajo estos parámetros en Montelíbano hasta hoy no hemos tenido un alcalde digno de llamarse el mejor alcalde, el alcalde del pueblo, ni siquiera el cinco veces alcalde Moisés Nader cuando ejecutó obras en su momento muy importantes como la plaza de Mercado, la Terminal de Transporte y la pavimentación de varias calles, tampoco a Jesús Eduardo Vélez, quien ejecutó tal vez la obra de impacto más importante como fue la pavimentación de la carretera que conduce de la Apartada a Montelíbano.

Hoy falta ver cómo termina el período del alcalde actual Gabriel Calle De Moya, quien hasta la fecha es quien más  inversiones ha ejecutado,  como son el Saneamiento de las finanzas públicas, Mercado Público del Sur, Parques recreativos, la Planta de Sacrificio, Banco de Maquinaria, semaforización, pavimentos y tiene en licitación y/o ejecución obras importantes como la construcción de un Parque lineal, otros parques y la construcción de la sede regional del Sena, cambiándole la cara al municipio, constituyéndose hasta ahora como el mejor alcalde que hemos tenido, pero sin alcanzar a constituirse como el alcalde del pueblo.

Estos tres alcaldes mencionados son quizás en mi concepto los que más obras de importancia han ejecutado en Montelíbano, el resto brilló por su falta de gestión y otras cosas, sin embargo en sus períodos de gobierno ninguno priorizó las necesidades básicas de la gente y la polarización se intensificó, porque las buenas relaciones de los alcaldes se limitaron a círculos cerrados de amistades, familiares y grupos políticos, dejando por fuera a la gente, al pueblo raso y con más ahínco a los contradictores políticos y algunas obras quedaron como elefantes blancos, haciendo honor a la desidia y al olvido, por parte de quienes pudieron terminarlas. Por último los dos primeros se vieron envueltos en denuncias y demandas y el tercero recuperó lo invertido en obras que estaban en grave deterioro.

Definitivamente para que un alcalde se gane el cariño de la gente debe solucionarle sus necesidades básicas primero que todo, pues la mayoría de nuestros barrios padecen y sufren en carne propia los problemas de falta de alcantarillado y agua potable, muchas casas ni siquiera cuentan con letrinas apropiadas para preservar la salud de la comunidad. También los barrios lejanos al río como Villa Hermosa, desde las primeras lluvias se inundan, trayendo consigo todo tipo de enfermedades a los niños, ancianos y habitantes en general.

La solución a esta problemática si tocaría la fibra del pueblo, de nuestra gente más humilde y más necesitada, inversiones como estas son las que Montelíbano requiere con urgencia, ya se ha invertido en pavimentos, parques, colegios y recreación, ahora es el turno para la salud, porque un niño enfermo no puede estudiar y si lo hace no asimila igual, tampoco puede divertirse, por esto lo primero es lo más básico, construyamos la red completa de alcantarillado, involucrando las casas en la solución y dotemos a nuestro sistema de acueducto de lo necesario para que tengamos permanentemente agua potable en todos los barrios y se goce de buena salud..

Esta sería una inversión multimillonaria y a mediano plazo pero valdría la pena, porque así tendríamos salud garantizada desde la infancia y a la gente viviendo dignamente. Otro acto muy positivo del alcalde sería la reducción u ojalá eliminación de los niveles de polarización entre el electorado, mediante la participación y trabajo en equipo con la gente del pueblo y por último ejecutando con material de calidad las obras y con transparencia la contratación pública.

Por esta razón invito al pueblo a exigir a sus candidatos la solución de estos problemas trascendentales y a  los candidatos a que le apuesten a estos aspectos relevantes en sus propuestas y aspiraciones y el que sea elegido la de toda por lograr ser consagrado como El mejor Alcalde, el alcalde del pueblo. 

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