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lunes, 17 de febrero de 2014

POLÍTICA Y RELIGION

Lo acontecido con la pastora María Luisa Piraquive de la congregación denominada  Iglesia Ministerial de Dios Jesucristo Internacional, por cuenta del vídeo que muestra un aparte de su intervención donde se aprecia en sus palabras una seria discriminación en contra de las personas lisiadas, ha generado una serie de burlas, rechazos, afrentas y toda clase de improperios contra los cristianos por parte de un sector amplio de la audiencia, en especial por parte de los ateos, aquellos que creen que Dios no existe, creen en la generación espontánea y que el hombre viene de la nada, o creen en otros dioses, posición respetable a la luz de nuestra constitución política, en la cual se consigna la libertad de cultos.

En su defensa los representantes de esa congregación aducen que en la noticia  no se muestra el vídeo completo y que en su contexto se puede apreciar que no existe ningún tipo de discriminación e incluso que en su nivel jerárquico existen personas discapacitadas en cargos superiores al de predicador. Al respecto la justicia determinará conforme a nuestra constitución si existió discriminación o no.

Las investigaciones por este hecho han llevado el tema mucho más allá y apuntan hacia una acusación contra la pastora y demás directivos de esa comunidad de presunto enriquecimiento ilícito y ya esto sí es harina de otro costal, pues tal presunción ahonda muchísimo más las continuas murmuraciones sobre el posible mal manejo que muchos líderes de congregaciones cristianas evangélicas o católicas hacen de los diezmos y ofrendas que entregan sus miembros.  

Este hecho ha sido siempre uno de los puntos más atacados inclusive por los mismos cristianos, ante los costosos lujos que se dan algunos líderes de algunas de estas congregaciones, quienes argumentan la prosperidad como tema principal de sus predicas al enseñar a sus seguidores que entre más ofrenden y diezmen mayores serán las bendiciones en sus vidas, pero el problema no es en sí la predica, lo grave es que los dineros recaudados no se destinen a la propagación y difusión del evangelio de Cristo, tal como lo predican, sino a engordar los bolsillos de estas personas, tal como hacen los políticos con los dineros públicos.

Estas organizaciones religiosas con sofisticadas estructuras administrativas generan en sus líderes ambiciones de poder y por esto la proliferación de las mismas, por lo cual la predicada  unidad de la iglesia no se ha dado porque estos señores no deponen sus intereses y ambiciones personales, prácticas muy semejantes a las llevadas a cabo por los políticos que se apoderan de los dineros del pueblo, con sus prácticas corruptas y clientelistas. Esta ambición por el dinero fácil ha conllevado a que muchas veces algunos miembros de uno o varios  templos cuando están bastante instruidos en la biblia, buscan formar cada uno su propio grupo independiente para tener el manejo de los dineros recaudados y así disponer de ellos libremente.

Desde antaño existe una relación muy estrecha entre la política y la religión y data desde cuando Jacob llega a Egipto con el pueblo de Israel por llamado de su hijo José, quien después de ser vendido por sus propios hermanos a unos traficantes de esclavos y haber estado preso, por su don de interpretar sueños se gana la confianza del Faraón y éste lo nombra como su segundo al mando, obteniendo de esta manera los israelitas mucho poder, tanto que llegaron a ser hasta más poderosos e importantes que los mismos jerarcas y políticos egipcios, llenándose de orgullo y ambición, haciendo cosas contrarias a los mandamientos de Dios. 

Estas son las cosas que aun vemos hoy en estas congregaciones, no todas, pero algunas se afianzan más en la predicación de la prosperidad como tema central de la fe, entre más ofrendes y diezmes más bendiciones recibirás, con el propósito de recaudar cada vez más dinero y ser más poderosos, olvidándose de las cosas más importantes que Jesús predicó y que tienen que ver más con la paciencia, piedad, mansedumbre, misericordia y el amor, las cuales relegan a un segundo plano.

El diezmo es de Dios, no es de nadie en particular, son dineros que se deben utilizar para financiar la predica del evangelio de Jesús en toda la tierra. El Señor en su infinita sabiduría instituyo en su pueblo los diezmos y ofrendas para que aprendamos a no ser influenciados por el poder de las riquezas en el corazón, no codiciemos y no seamos egoístas. Pero hoy muchos pastores o sacerdotes hacen todo lo contrario, se enriquecen ellos y sus familiares con estos dineros. No obstante a pesar de esto existen congregaciones más espirituales con pastores o sacerdotes más arraigados al mensaje del amor y velan porque se expanda el evangelio tal cual fue el mensaje de Jesús, por esto no podemos generalizar.

Por estas razones el congreso debería legislar sobre el manejo de estos recursos, para evitar se desvíen hacia el bolsillo de los pastores o sacerdotes, obligándolos a tener Revisor Fiscal y presentar un presupuesto de gastos basado en sus ingresos, donde se muestre el destino de los dineros y ordenar su vigilancia a la Contraloría General de la República o a cualquier otro organismo de control.  Por otro lado prohibir la participación en política de aquellos que ostenten cargos de manejo y control dentro de las congregaciones, así como está prohibido para las demás personas que tienen estos cargos en las organizaciones estatales.

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