Lo
acontecido con la pastora María Luisa Piraquive de la congregación denominada Iglesia
Ministerial de Dios Jesucristo Internacional, por cuenta del vídeo que
muestra un aparte de su intervención donde se aprecia en sus palabras una seria
discriminación en contra de las personas lisiadas, ha generado una serie de
burlas, rechazos, afrentas y toda clase de improperios contra los cristianos
por parte de un sector amplio de la audiencia, en especial por parte de los
ateos, aquellos que creen que Dios no existe, creen en la generación espontánea
y que el hombre viene de la nada, o creen en otros dioses, posición respetable
a la luz de nuestra constitución política, en la cual se consigna la libertad
de cultos.
En
su defensa los representantes de esa congregación aducen que en la noticia no se muestra el vídeo completo y que en su
contexto se puede apreciar que no existe ningún tipo de discriminación e
incluso que en su nivel jerárquico existen personas discapacitadas en cargos superiores
al de predicador. Al respecto la justicia determinará conforme a nuestra
constitución si existió discriminación o no.
Las
investigaciones por este hecho han llevado el tema mucho más allá y apuntan
hacia una acusación contra la pastora y demás directivos de esa comunidad de
presunto enriquecimiento ilícito y ya esto sí es harina de otro costal, pues
tal presunción ahonda muchísimo más las continuas murmuraciones sobre el
posible mal manejo que muchos líderes de congregaciones cristianas evangélicas o
católicas hacen de los diezmos y ofrendas que entregan sus miembros.
Este
hecho ha sido siempre uno de los puntos más atacados inclusive por los mismos
cristianos, ante los costosos lujos que se dan algunos líderes de algunas de
estas congregaciones, quienes argumentan la prosperidad como tema principal de
sus predicas al enseñar a sus seguidores que entre más ofrenden y diezmen
mayores serán las bendiciones en sus vidas, pero el problema no es en sí la
predica, lo grave es que los dineros recaudados no se destinen a la propagación
y difusión del evangelio de Cristo, tal como lo predican, sino a engordar los
bolsillos de estas personas, tal como hacen los políticos con los dineros
públicos.
Estas
organizaciones religiosas con sofisticadas estructuras administrativas generan
en sus líderes ambiciones de poder y por esto la proliferación de las mismas,
por lo cual la predicada unidad de la
iglesia no se ha dado porque estos señores no deponen sus intereses y
ambiciones personales, prácticas muy semejantes a las llevadas a cabo por los
políticos que se apoderan de los dineros del pueblo, con sus prácticas corruptas
y clientelistas. Esta ambición por el dinero fácil ha conllevado a que muchas
veces algunos miembros de uno o varios
templos cuando están bastante instruidos en la biblia, buscan formar
cada uno su propio grupo independiente para tener el manejo de los dineros
recaudados y así disponer de ellos libremente.
Desde
antaño existe una relación muy estrecha entre la política y la religión y data
desde cuando Jacob llega a Egipto con el pueblo de Israel por llamado de su
hijo José, quien después de ser vendido por sus propios hermanos a unos
traficantes de esclavos y haber estado preso, por su don de interpretar sueños
se gana la confianza del Faraón y éste lo nombra como su segundo al mando,
obteniendo de esta manera los israelitas mucho poder, tanto que llegaron a ser
hasta más poderosos e importantes que los mismos jerarcas y políticos egipcios,
llenándose de orgullo y ambición, haciendo cosas contrarias a los mandamientos
de Dios.
Estas
son las cosas que aun vemos hoy
en estas congregaciones, no todas, pero algunas se afianzan más en la
predicación de la prosperidad como tema central de la fe, entre más ofrendes y
diezmes más bendiciones recibirás, con el propósito de recaudar cada vez más
dinero y ser más poderosos, olvidándose de las cosas más importantes que Jesús
predicó y que tienen que ver más con la paciencia, piedad, mansedumbre,
misericordia y el amor, las cuales relegan a un segundo plano.
El
diezmo es de Dios, no es de nadie en particular, son dineros que se deben
utilizar para financiar la predica del evangelio de Jesús en toda la tierra. El Señor en
su infinita sabiduría instituyo en su pueblo los diezmos y ofrendas para que
aprendamos a no ser influenciados por el poder de las riquezas en el corazón, no
codiciemos y no seamos egoístas. Pero hoy muchos pastores o sacerdotes hacen
todo lo contrario, se enriquecen ellos y sus familiares con estos dineros. No
obstante a pesar de esto existen congregaciones más espirituales con pastores o
sacerdotes más arraigados al mensaje del amor y velan porque se expanda el
evangelio tal cual fue el mensaje de Jesús, por esto no podemos generalizar.
Por
estas razones el congreso debería legislar sobre el manejo de estos recursos,
para evitar se desvíen hacia el bolsillo de los pastores o sacerdotes,
obligándolos a tener Revisor Fiscal y presentar un presupuesto de gastos basado
en sus ingresos, donde se muestre el destino de los dineros y ordenar su
vigilancia a la Contraloría General de la República o a cualquier otro
organismo de control. Por otro lado
prohibir la participación en política de aquellos que ostenten cargos de manejo
y control dentro de las congregaciones, así como está prohibido para las demás
personas que tienen estos cargos en las organizaciones estatales.
No hay comentarios:
Publicar un comentario